July 24, 2017

El presidente Barack Obama, predijo que la reforma migratoria será una realidad antes de que su mandato concluya en enero de 2017.

El presidente, además, volvió a mostrarse reacio a adoptar medidas unilaterales para frenar las deportaciones de indocumentados hasta que se logre la reforma, algo que reclaman con insistencia muchos activistas, en su mayoría de la comunidad hispana.

Hay que garantizar "que tenemos una política de inmigración inteligente en este país que haga crecer nuestra economía, saque a la gente de las sombras y asegure que nuestros negocios prosperan. Esto tiene que ser una prioridad", afirmó.

Cuando se trata de la reforma migratoria, "tenemos que recordar que hay personas detrás de las estadísticas, que hay vidas que están siendo afectadas", comentó el presidente en alusión a los más de 11 millones de indocumentados que residen en EE.UU.

Postergar la aprobación de esa reforma para dentro de dos o tres años es, a juicio de Obama, algo que "hace daño" a muchas familias y a la economía nacional.

El Senado aprobó un proyecto de ley para una reforma migratoria que incluye un camino a la ciudadanía para los indocumentados.

A finales de enero sus principios para lograr esa reforma, que solo contemplan una garantía de ciudadanía para los jóvenes estudiantes o miembros de las Fuerzas Armadas que llegaron sin papeles a EE.UU. siendo niños.

Obama sugirió recientemente que podría aceptar un acuerdo sobre la reforma migratoria que no incluya una vía especial a la ciudadanía para los 11 millones de indocumentados siempre y cuando, una vez legalizado su estatus, puedan optar a ella por los caminos usuales.